En primer lugar
creo que es de destacar y elogiar la actitud del Presidente
(de la República Tabaré Vázquez),
que es un hombre que en esta situación actuó de
acuerdo con sus convicciones personales, convicciones que como
sabemos, no son religiosas, él no es un hombre cristiano
y que ha llegado a su postura contraria a la legalización
del aborto por motivos humanos, científicos, por su propia
experiencia como médico.
Eso es muy interesante, porque en todo este
tema del aborto y de su eventual despenalización, los argumentos que manejamos
no son religiosos, sino que son de sentido común, de sentido
racional de la vida. Nosotros tenemos la razón que nos
ayuda a proceder con justicia en la vida, nos ayuda a pensar
las cosas, a darnos cuenta del bien y del mal. No que nos digan
qué está bien y qué está mal.
Por donde se lo mire, todo el tema del aborto,
nunca será un
bien matar a alguien, nunca será ningún bien quitar
la vida. No hay ningún motivo que sea tan grave para quitar
la vida del vientre de una madre.
La vida humana existe desde el momento en
que el óvulo
y el espermatozoide se unen y forman un nuevo ser. Eso es innegable.
Delante de esa realidad, nosotros no tenemos más que reconocer
su existencia, y con todas las herramientas que tenemos a disposición,
esa vida, ese nuevo ser, protegerlo y defenderlo.
Creo que también en este sentido –que no sólo
ha sido la postura de la Iglesia Católica, sino de las
iglesias cristianas en general- debemos buscar soluciones para
las mujeres que se encuentran en la situación de tener
que abortar.
Es muy fácil decirle a una mujer “te hacemos un aborto”,
pero es mucho más difícil que la sociedad se encargue
de esa mujer. Ahí hay una conciudadana, una compatriota,
una compañera que necesita una ayuda. Que muchas veces
está sola, pero también su compañero, su
esposo, su novio.
Y el deber de la sociedad, si es que se considera
madura, civilizada, integrada, una sociedad democrática
de verdad, debe hacerse cargo de sus miembros, no dejarlos
solos.
Lo único que hacía una Ley
de este tipo es: a la mujer quitarle el problema y a la sociedad
el cargo de conciencia.
En la sociedad seguimos haciendo abortos, y sigue siendo igual
de injusta que antes, igual de discriminatoria que antes; igual
de marginadora con las mujeres pobres que antes. Nada cambia.
Una Ley de aborto no cambia nada.
En los países donde se despenalizó el aborto en
realidad no se solucionó nada, al contrario, aumentó el
número.
Ciertamente, los argumentos que manejamos –no sólo la
Iglesia- los cristianos, todas las personas que estamos en contra
de esta práctica, son argumentos de tipo humano.
Recuerdo una excelente fundamentación que hizo el Senador
(Eleuterio) Fernández Huidobro (MPP-FA), a propósito
también de este tema, y nadie puede decir que (Fernández)
Huidobro sea religioso.
¿Los argumentos para impulsar la despenalización
del aborto son coincidentes con los movimientos de otros países?
Hay otro tema muy importante que no podemos
perder de vista, y es que las mismas leyes, con textos muy
parecidos y con conceptos –sobre
todo- iguales se están votando en todos los países
de toda América Latina.
Estamos ante un movimiento de opinión pública
a nivel latinoamericano que quiere modificar la cultura y la
sociedad latinoamericana, y que están impulsando un conjunto
de leyes que tienen que ver con la despenalización del
aborto, con la eutanasia. También tiene relación
con el reconocimiento de las uniones de hecho, con el permiso
de adopción por parte de parejas homosexuales. O sea que
es un paquete de ideas y de leyes, que se están votando
en todos los países de América Latina.
Eso quiere decir que existen grupos en el
mundo que les interesa que esto sea así.
La sociedad latinoamericana que tradicionalmente
es bien integrada –si
bien tiene muchos problemas-, pero existen valores que tenemos
seguros. El respeto a la dignidad de las personas, la defensa
de los más pobres, la importancia de la familia como educadora
de los ciudadanos.
Eso ha sido característico de nuestro
continente, y justamente esa es la estructura que se quiere
modificar.
Lo importante del tema es que los movimientos
que proponen el aborto en el Uruguay no son para nada originales,
están
repitiendo una receta que viene de los países centrales,
del Norte.
Con una pretendida ideología progresista, en el fondo
lo que se está haciendo es ser funcional al sistema, que
se dice que se quiere combatir.
En esto se necesita estar bien informado
y permanecer firmes en los valores que nos han caracterizado
a nosotros. No se qué piensan
en Holanda, en Australia o en Europa. Para nosotros la vida es
sagrada, es muy importante y hacemos un compromiso en la sociedad
para protegerla y para defenderla.
Por eso estamos en contra el aborto, y por
eso quisiéramos
que en la sociedad hayan más propuestas para las mujeres
que están en situación de abortar. Que son muchas.
Mujeres que por razones de familia o porque son adolescentes
son inducidas a abortar.
Entre los argumentos de los defensores a
la despenalización
del aborto se dice que una ley favorable a dicha práctica
terminaría con la existencia de las clínicas clandestinas,
y por consiguiente mejoraría las condiciones en que se
practica, y disminuirían las muertes de las mujeres. ¿Qué opina?
Sobre este punto nunca terminamos de saber
bien. Nunca sabemos en realidad cuántos abortos se realizan por año.
No hay modo de saberlo. Se podría determinar en base al
porcentaje de embarazo que existe en la población, cuántas
mujeres en edad de quedar embarazadas. No conozco en lo personal
una investigación de ese tipo. Habría que realizar
un estudio.
Ahora, a mí me parece que delante del aborto clandestino
no hay un problema sobre si se puede hacerlo o no en una mutualista
o en un hospital, sino que hay un problema cultural, social que
está ligado a este tema. Hay jóvenes o señoras,
mujeres de todo nivel que no quiere que se sepa que está embarazada,
que no desean hacer público su embarazo.
En Trinidad, ir a la Médica (mutualista)
a hacerse un aborto es quedar en la boca de todo el pueblo,
ir al Hospital, todo el mundo se entera, por lo menos en principio.
El tema del aborto tiene que ver más que nada con un
fenómeno cultural. La situación del aborto clandestino
tiene más que ver con eso que si es legal o no. En lo
personal, pienso que por más legal que sea el aborto no
van a disminuir los abortos clandestinos.
Estoy de acuerdo que hay que eliminar el
fenómeno, no
sólo de las clínicas clandestinas, sino que no
se practique el aborto. Tenemos que encargarnos de las situaciones
de las mujeres embarazadas.
Esta Ley es contraria a la mujer. Es paradójico, sostenida
por movimientos feministas, se impulsa una ley contra la mujer. ¿Porqué no
hacemos lo posible para que la vida que se está gestando
venga al mundo? Para que el futuro niño o niña
que nazca sea feliz. Por qué no nos encargamos de eso,
en vez de ingeniarnos a ver cómo vamos a hacer el aborto
de una manera que no se note o que sea más limpio. Estamos
trastocando y confundimos el orden de los valores.
¿La Ley que se impulsaba comprometía la situación
de las mutualistas Círculo Católico y Hospital
Evangélico, instituciones de origen cristiano?
Si, ponía a las mutualistas cristianas, con principios éticos
preestablecidos en una situación de aprieto, pero creo
que en definitiva iba a primar la conciencia ética de éstas
mutualistas, y con la objeción de conciencia no se iban
a ver obligadas a practicar abortos.
El tema de la despenalización va a continuar siendo planteado
por parte de las organizaciones que están a favor, en
la próxima legislatura. ¿Qué opina al respecto?
Quienes propusieron la Ley la van a volver
a plantearla en el próximo gobierno. Además cuentan con fondos económicos
para seguir haciendo publicidad y establecer estrategias de movilización. ¿Quién
lo paga? ¿Quién paga la publicidad en Internet,
en la televisión y en la radio?
Es bueno que la ciudadanía se pregunte,
por eso creo que el tema va a volver.
Creo personalmente que no hay que fanatizarse
con el tema. Hay que defender la vida pero no de forma fanática, y hay
que ser siempre muy respetuoso de las personas. Vivimos en una
sociedad que tiene que dar cabida a todas las ideas, aún
aquellas que nos parecen que están en las antípodas
de lo que creemos, o de lo que la sociedad debe ser.
Hay que incluir, pero siempre con el esfuerzo
de clarificar cuál es la verdad del asunto, de cualquier tema. No la
verdad política o la verdad que nos conviene, sino lo
que se ajusta a los hechos como son.
Un hecho incontestable es que la vida humana
existe desde el momento de la concepción, cuando el óvulo y el
espermatozoide se unen. Esa es la verdad, ese es el hecho irrefutable,
y desde ese momento y hasta el último instante de su vida
esa va a ser un individuo, un ser humano.
Debemos respetar con la misma seriedad la
vida de un adolescente de 14 años como la vida de un
feto en el vientre de su madre. Esa es la verdad, y tenemos
que aprender como sociedad que esa es la realidad de los hechos,
no inventar cada uno la verdad.
Creo que la vida que es el primer elemento que a todos nos obliga
a respetar al otro, como primer elemento esencial de la convivencia.
Respecto a las controvertidas declaraciones
de Monseñor
Nicolás Cotugno de excomulgar de la Iglesia Católica
a los legisladores que votaran a favor del aborto, aspecto que
fuera ratificado por la Conferencia Episcopal. ¿Finalmente
se concretó?
Lo que hizo (Monseñor Nicolás) Cotugno fue repetir
una normativa que existe para los católicos. Eso fue extraído
de una entrevista que brindó a un medio de prensa, donde
habló sobre varios temas y luego se usó como título
las declaraciones sobre la excomulgación.
Lo que la Iglesia dice para los católicos practicantes –no
para aquellos que un día fueron bautizados o que fueron
a un colegio, y que hoy sólo les queda el certificado
o el recuerdo de la primera comunión- nosotros tenemos
prohibido hacer, participar, promover, pagar, todo lo que tenga
que ver con el aborto.
Si algún católico se encuentra en esta situación,
por el hecho de estar en esta situación, él mismo
decide ponerse por fuera de la comunión, sale de la comunidad.
Para eso existe el perdón. Cuando la persona reconoce
su situación la comunidad lo recibe nuevamente. Porque
la comunidad cristiana acoge a un hermano que cae. Cae el Papa,
cae Cotugno, caigo yo, todos tenemos nuestras miserias y nuestros
pecados.
Como sacerdote tengo experiencia de haber
conversado y haber sido instrumento para el perdón de Dios en señoras
que se han hecho un aborto, o para otras situaciones particulares.
La vida es tan seria, es tan importante,
que nos obligamos –los
católicos y las demás iglesias cristianas- a defenderla,
y el que no la defiende, por la actitud que toma se pone por
fuera de la comunidad.
Eso que me parece que es sencillo y entendible,
fue usado contra (Monseñor) Cotugno en la entrevista. Porque pegarle a
Cotugno tiene prensa y pegarle a la Iglesia tiene micrófono,
tiene cámara.
En base a su experiencia sacerdotal ¿cuál es la
situación psicológica que experimenta una mujer
que se practica un aborto, luego de haberlo concretado?
Me animaría a decir que ninguna mujer que se practica
un aborto lo quiere hacer. Por alguna situación se vio
obligada a hacerlo. Ese hecho, que la persona se ve obligada
a hacer algo que no quiere y algo que toca la fibra más
intima de la mujer que es la maternidad, el aborto provoca una
herida en el interior de la persona que tiene que sanar.
A veces hay heridas interiores que lleva
mucho tiempo sanarla. Podemos pensar, cuánto tiempo
nos lleva elaborar el duelo de una muerte de un ser querido.
Se trata de un proceso.
Acompañar a una persona que ha vivido la experiencia
traumática de un aborto es empezar con ella un proceso,
que tiene que tener apoyos terapéutico, psicológico,
familiar y espiritual.
Creo que la comunidad cristiana, la familia
tienen un rol sanador. Hay que hablar de las mujeres que viven
la situación de
un aborto con mucho respeto. Tiene mucho que ver con la edad
de la persona, con la circunsstancia.
Desde la perspectiva de la fe, Dios no le
cierra la puerta a nadie, y eso me gustaría que la gente lo descubriera.
Y aunque a veces le damos a Dios el portazo en la cara, Dios
siempre está ahí, y siempre tenemos la oportunidad
de volver a él.
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