En este
momento la Unidad tiene su potencial de personal en Haití. En el Congo también
tenemos personal pero disminuye la cantidad.
Para hablar en concreto sobre la situación en el Congo,
ahora en los últimos días hemos sido invadidos
por las grandes cadenas internacionales sobre la situación
que se está atravesando. Todos los días nos llega
información. Antes quizás pasaba igual pero no
nos enterábamos.
En la República Democrática del Congo nos encontramos
con un ambiente de enfrentamiento, a lo largo de los años.
Este conflicto no comienza cuando Uruguay empieza a participar
de las misiones. Se inicia con guerras tribales entre los Tutsi
y los Mai-mai, y otros grupos tribales que caracterizan al Congo.
El Congo es un país con una población de 65:000.000
de habitantes, que se sitúa en la parte central de África,
que vive en una situación conflictiva en forma histórica.
Naciones Unidas intentó solucionar este problema en más
de una oportunidad, sin éxito. Es decir que esta es una
nueva misión intentando tener éxito, a partir del
año 2001, fecha desde la que Uruguay está presente
en el Congo, y por consiguiente está haciendo en este
momento su trabajo.
La situación se ha visto últimamente complicada
y afectada por los intereses económicos que existen y
tiene un potencial muy grande sin explotar, y quienes lo explotan
hoy en día lo hacen en beneficio propio. Hablamos de países
limítrofes (Angola y Ruanda) y ajenos, países con
los cuales Uruguay no tiene nada que ver.
En esta problemática, Uruguay entra a integrar las fuerzas
multinacionales de paz, como es una costumbre de nuestro país
desde hace varios años, Camboya, Mozambique, Angola, Sinaí,
y un sinnúmero de otros países.
El conflicto está limitado a la provincia de Kibú Norte,
que es donde se ubican los conflictos más grandes.
Uruguay, por su trayectoria en el desempeño
de las Misiones de Paz, y su profesionalismo ocupa un sitial
de preferencia en las Naciones Unidas.
Por consiguiente, cuando Uruguay fue invitado
a participar de la misión en el Congo, se generó aquella discusión
sobre Capítulo VI y Capítulo VII, hace tres años.
Ahí se discutió cómo participaría
el país. Capítulo VII que habilita el uso de la
fuerza, y que hasta el momento no lo ha hecho.
Por la historia, y por la experiencia que
nuestro país
tiene en aquel país, las Naciones Unidas tomaron las fuerzas
de Uruguay como reserva, porque es el contingente más
grande que tiene la ONU para operar en el lugar.
Para situarnos, la provincia de Kibú Norte cuenta con
6:000.000 de habitantes, cuya capital Goma, es donde se centran
los conflictos más importantes. Donde los rebeldes quieren
tomar el Gobierno.
Es allí donde existe un contingente
de aproximadamente 350 efectivos uruguayos.
En este ambiente se encuentran nuestros compatriotas.
Hay una zona de exclusión -que es la que Uruguay trata
de mantener- que no es respetada por ambas facciones, tanto
los rebeldes como el gobierno.
Dentro de ese marco, nuestras fuerzas tratan
de hacer cumplir con el Tratado de Paz que se cumplió en forma unilateral.
En Nairobi, en la capital de Kenia, en Uzaca donde se firmaron
los tratados. Los protocolos son violados normalmente. Ahí radica
el conflicto.
Es una ardua labor, una difícil tarea que conlleva un
stress muy grande porque hay una tensa calma, como se le suele
decir; que no sabemos si es tan tensa o tan calma porque día
a día el contingente uruguayo se ve en el medio de esa
situación.
Uruguay no ha sido la excepción –por lo menos ese es
mi criterio- y en esta misión ha dado todo, como en las
otras misiones, y mantiene su sitial y su lugar de respeto, reconocido
por ambas facciones, tanto por el gobierno como por los rebeldes.
Dentro
de este marco ¿se puede
dar tranquilidad a los familiares de los efectivos involucrados?
Sí, pero haciendo
referencia a la frase que dijimos “esa
calma tensa”. Uno no puede dar garantías, pero hay un
punto para resaltar: cuando alguien va de misión, de las
Naciones Unidas, sabemos que se corre riesgo. La ONU no entra
en países donde hay paz, por algo va a trabajar, va a
países conflictivos.
Cuando se va a cumplir una Misión de Paz se corren riesgos.
En la zona donde está Uruguay actualmente es una zona
muy complicada. Garantías no se pueden dar.
Por otra parte decimos que las tropas uruguayas no se han visto
involucradas en el conflicto, no existen heridos, mientras que
se mantiene una tensa calma.
Usted hacía referencia a la Misión de
Haití. ¿Cómo se está desarrollando
actualmente?
La situación de Haití es muy
diferente a la del Congo. Diferentes contingentes, diferentes
problemas.
Haití está dentro del continente americano, y
son otros los problemas, si bien la situación es complicada
por estar en un enclave muy importante, es parte del Caribe.
El personal nuestro está dedicado a Haití.
Hay dos secciones, conformadas por setenta efectivos, subalternos
y oficiales.
La situación en Haití es aún de calma.
Se está cumpliendo con el trabajo planteado por las Naciones
Unidas.
Nos vimos afectados en los últimos meses por factores
naturales, caso de los huracanes, pero no afectó a nuestras
tropas. Por el contrario se ayudó a la población
civil para sobrellevar la situación.
Por otro lado, el Tratado de las Naciones
Unidas se viene cumpliendo sin problemas. Los relevos están
previstos, el personal va cada seis meses y pasa su trabajo
mejor que en el Congo.
Actualmente estamos comenzando con la preparación del
próximo relevo previsto para fines de enero, y estamos
cumpliendo con los plazos previstos para la preparación
de la gente, establecido por las Naciones Unidas.
Es una misión que no tiene fin inmediato, es un país
también conflictivo pero a otra escala diferente a la
del Congo. En el lugar donde está el contingente uruguayo
se puede cumplir el trabajo sin mayores inconvenientes.
¿La labor es sólo de tipo humanitaria
en Haití?
Es la misma tarea que Naciones Unidas desarrolla
en todos lados. Uruguay no entra de una u otra forma, entra
dentro del programa que establece ONU. Esto no es ocupación.
Los países en conflicto piden la ayuda humanitaria y
Naciones Unidas entra y establece una misión. Todos los
contingentes militares son aprobados –si existe un gobierno-
para que puedan entrar.
Uruguay es uno de los países que tiene más experiencia
en Misiones de Paz. En cada país que entra realiza la
misma labor.
En este caso, Haití aprobó la entrada de Uruguay,
y nuestros efectivos están velando por el Tratado de Paz
que también rige allí.
Entre las tareas se encuentra la ayuda humanitaria, y a las
ONG.
¿Cuántos son los efectivos de Flores en
Haití?
Hay sesenta efectivos. En algún momento
superaron los ciento diez.
También tenemos personal en la península de Sinaí,
que es otro lugar conflictivo.
Usted hacía referencia a la tradición de Uruguay
en Misiones de Paz. El país ha sido reconocido por su
labor, en este sentido.
Una prueba de ello es que todos los oficiales,
hasta los más
veteranos como en mi caso, como Jefe de Unidad tenemos experiencia
en Misiones de la ONU.
Podemos decir que hay una cultura de Misiones de Paz, la gente
ha participado.
Para tener una idea, el 85% del personal
del Grupo de Artillería
Nº2 participó en Misiones de Paz. Es un número
muy importante.
Estamos por encima de la media de países
como Argentina, a modo de ejemplo.
¿En qué medida contribuye la tarea social que
desempeña el Ejército en el país, la experiencia
en las Misiones?
Creo que ayuda mucho.
Primeramente, estamos dentro de la política
internacional que tiene el Estado, de ayuda humanitaria.
En segundo lugar, el aporte que hacen los soldados que participan
en Misiones de Paz nos ayuda para salir de problemas que son
nuevos.
También hay un aporte económico
hacia la sociedad, que se refleja en la ciudad.
En el ámbito local ¿qué tareas está desarrollando
el Grupo de Artillería en Flores?
El Grupo es un fiel integrante de la sociedad trinitaria. Hemos
desarrollado un sin fin de actividades a lo largo del tiempo,
que lo ha situado como un referente.
En este momento, particularmente en la faz
profesional, hemos culminado las maniobras anuales de la Unidad
en conjunto con otras Unidades de Montevideo, donde se trata
de evaluar y unificar criterios para la preparación
que llevan los efectivos a las Misiones de Paz.
Siempre tratamos de ser muy recelosos de
la participación
de nuestro personal, para que cuando integre los contingentes
no quede en inferioridad de condiciones con el resto del personal.
Tenemos un sinnúmero de tareas, de apoyo al desarrollo,
que ustedes conocen caso del Sistema Nacional de Emergencia y
del Comité Departamental de Emergencia.
En este momento estamos preparando el inicio de la encuesta
domiciliaria para detectar la presencia del Aedes Aegipty, mosquito
transmisor del dengue.
Diferentes tareas de apoyo a la comunidad, caso de la firma
de un convenio con el MIDES (Ministerio de Desarrollo Social),
de apoyo a UTE, Primaria y Secundaria.
Tratando de racionalizar los medios y los
recursos que el Ejército
tiene, para tratar de colaborar con la sociedad, a pesar de la
carencia de personal que tenemos, afectados porque estamos dedicados
a las Misiones de Paz, y como consecuencia disponemos de pocos
efectivos.
Nosotros nos consideramos actores permanentes,
de la problemática
de todo el Departamento, apoyamos a un gran número de
instituciones. Somos conscientes de la problemática social
de Flores y tratamos por todos los medios de apoyarla.
¿Qué puede destacar de la labor
de la Escuela de Equinoterapia?
Es muy bueno resaltarlo. Próximamente se desarrollará un
evento muy importante.
Hace poco tiempo tuvimos la presencia del
CENAFRE, organismo que regula las tareas a nivel nacional,
ocasión en la
que valoró el trabajo tanto de las Escuelas de Equitación
y de Equinoterapia de Flores.
Concomitante con esto, el próximo sábado 22 de
noviembre se va a desarrollar un Encuentro Nacional de Equinoterapia,
organizado por Olimpíadas Especiales. Competencia clasificatoria
para encuentros internacionales.
Van a estar presentes chicos que participaron
en las Olimpíadas
de Equinoterapia en Shangai, y por consiguiente de acá van
a salir los competidores que representarán a Uruguay en
las próximas competencias.
Por estar enclavados en el centro del país, y porque
nosotros le hemos abierto las puertas, y por estimular este tipo
de actividades vamos a tener el grato gusto de ser sede de las
Olimpíadas Especiales de Equinoterapia. Vamos a demostrar
que somos la “Cuna de la Amistad”.
Las escuelas, tanto de equinoterapia como
de equitación
han sufrido algunos avatares que no hubiéramos querido
que pasaran, como lo es el fallecimiento del querido maestro
de equitación, Sargento Manuel Quintana.
A él le debemos mucho de lo que se hizo en el presente
año, pero ya nos vamos a reponer de esa gran pérdida.
La Escuela de Equinoterapia ha ocupado un
lugar que en Flores no existía.
Actividad innovadora para Flores...
Es innovadora más allá que ya tenemos una trayectoria
en el medio. Somos la única entidad aceptada por el CENAFRE,
que cumple con todos los requisitos que debe cumplir una Escuela
de Equinoterapia.
Ese es el primer punto importante, y el segundo
que un número
importante de alumnos ha pasado por nuestra escuela, que terminan
siendo amigos de la casa y nos sentimos consustanciados mucho
con la problemática familiar que tienen todos ellos.
Esa es otra de las actividades aleatorias
que el Ejército
realiza, pero que le dedicamos mucho tiempo a ella.
¿Actividad que integra la Unidad a
la sociedad?
Sí. De todas maneras estoy convencido que el Grupo siempre
estuvo integrado a la sociedad, me siento consustanciado con
el medio. Nunca me consideré por fuera de la sociedad
porque convivo en la misma.
Tengo el gran orgullo el día que me
vaya, de llevarme dos hijos de Flores, que van a estar toda
la vida ocupando mi lugar.
Hace más de cinco años que estoy acá en
el medio y el día que me vaya de acá me siento
como un floresino más. |