REPORTAJE DE LA SEMANA
Periodista: Samuel Larrauri
 

Adriana Irizabal:

“Cuando me exijo en la pintura, estoy transmitiendo como soy”

Esposa, madre y ama de casa, la artista Adriana Irizabal nos narra cómo nace su amor por el arte y cómo logra cumplir su más preciado sueño: ser pintora, objetivo que alcanza en la madurez de su vida con el apoyo de su familia, en una intensa carrera de tres años.

En la actualidad Irizabal es una de las artistas de Flores que integra el staff de Galería Latina -casa de arte de mayor prestigio en Uruguay- junto a los reconocidos hermanos Díaz.

¿Cómo inicia la aventura en el mundo del arte por parte de Adriana?

Lo mío comenzó siendo niña, usando la creación que nació conmigo, me gustaba mucho crear, inventar y lo que más me gustaba era el color, el lápiz, el papel, donde empecé a plasmar mis primeros dibujos, mis pequeños cuadros. Se los regalaba a mis amigos, padres, mi abuela.

Fui alumna de escuela rural y en los días de lluvia se acostumbraba a

Adriana Irazábal

pintar, a dibujar con crayolas, con acuarelas, y los días de lluvia me sentía muy feliz, porque en especial me gustaba el dibujo y la pintura. El día que llovía para mí era fascinante porque lo dedicábamos a eso.

Cuando hice Secundaria, que venía a Trinidad, siempre tener dibujo era fascinante para mí, dibujar, sombrear; antes acá no había otra opción y me fui formando con los medios que tenía, lo máximo que podíamos llegar era al profesor de dibujo en el Liceo, y con pocos recursos, muchas técnicas que no se conocían.

A esa edad empecé a escuchar a hablar del óleo, que usaban los grandes pintores, y para mis adentros decía yo quiero ser una pintora. Lo decía y a la vez lo veía como algo imposible, irreal, pero siempre estaba ahí.

Luego que terminé Secundaria, que volví al campo con mi familia a trabajar siempre hacía algo. En los últimos tiempos, han aparecido personas, amigos de mi familia, vecinos a quienes les había regalado cuadros, que yo no recordaba.

Hace pocos días, una señora me comentó que tenía un cuadro mío, que ni siquiera me acuerdo como lo pinté ni qué motivo es, que tiene 35 años, no lo podía creer. No me acordaba.

Es lindo porque van apareciendo otras oportunidades, he visto personas que hace tiempo no las veía a causa de eso. Para mí era un hobby. En los ratos de descanso –en el campo no había televisión hace unos años atrás- y la manera que tenía para entretenerme era leer y dibujar, en los pocos ratos que tenía para hacerlo. Así se fue despertando lo mío, hasta el 2005 que me radiqué en Trinidad.

Luego en la etapa en que me casé –estuve 24 años al frente de un comercio en campaña- también ahí, para salir un poco del estrés que produce atender un comercio en el campo- siempre buscaba hacer algo diferente, para distraerme. Tuve etapas en las que trabajaba en madera, creaba cosas. En esa búsqueda me di cuenta que lo que me gustaba era la pintura.

¿Cuándo comienza tu etapa en la pintura al óleo?

En el 2005 llego a Trinidad y a la semana de haberme radicado, mi hija me comentó del curso de dibujo y pintura que dicta Roberto Cadenas, en Casa de la Cultura, y me inscribí.

Ahí conocí el óleo, aprendí, conocí mi primer profesor de pintura. En la clase me limité a hacer lo que me iba enseñando, no hice más de tres cuadros en el año, pero en mi casa siempre pintaba por mi cuenta. Al mes de estar pintando en clase, llevé un cuadro de una carreta y ahí empezó ese furor de pintar carruajes, carretas, charrets y algunas taperas y comencé a vender algunas pinturas. Ese fue el primer año.

Luego con un poco de coraje y bastante atrevimiento de mi parte, me propuse -Dios me dio esta oportunidad, la vida me la está dando también- tengo que sacarle fruto y llegar adonde yo pensaba llegar y que me parecía que era imposible. De ahí en más comencé a aplicar un dicho: “querer es poder” y empecé a tratar de abrirme puertas comenzando a hacer exposiciones individuales en Trinidad y luego intenté entrar en Montevideo que no me resultó fácil.

En el 2007 la Intendencia me invitó para exponer en la Expo Prado, junto a Enrique Zorrilla, en el stand de Flores. Fue muy importante.

¿No ha sido fácil llegar a consagrarte como artista plástica?

Si me hubiera quedado no hubiera llegado adonde estoy ahora. A veces pienso que ha sido demasiado rápido lo mío, porque yo veo la trayectoria de otras personas, de otros pintores que les lleva más tiempo. No sé si es porque perdí muchos años, es que le estoy tratando de poner mucha fuerza y quizás fue eso que hizo que fuera tan rápido que se me conociera.

La siguiente etapa fue el año pasado 2008, el hacer la exposición en La Spezia. Para mí fue muy importante, fue muy visitada la muestra. Allí me visitó mucha gente.

Levanté la exposición en La Spezia y ese mismo día expuse en Hecho Acá, que fue muy importante. Esa fue la gran puerta que se me abrió. Haber llegado a Galería Latina sin Hecho Acá, no. Galería Latina me conoció por medio de Hecho Acá.

Al sábado siguiente de la apertura de la exposición llegó el momento del fallo del jurado, allí conocí a reconocidos artistas como Philip Davies, Gabriela Acevedo y también a Pablo Marks, director de la galería. Estuvieron bastante rato frente a mis obras y al día siguiente me avisaron que había sido premiada.

Cuando me dieron la noticia fue como haber tocado el cielo con la mano porque yo había ido varias veces a Galería Latina a ver los cuadros de Roberto Cadenas, y otros artistas y había obras de grandes artistas. Entonces el hecho de haberme elegido para exponer allí me parecía que estaba soñando, que no era real. Hecho Acá significó para mí la gran puerta.

La cantidad de gente que me conoció y que compró mis obras fue más que importante, que hasta diciembre estuve entregando y trabajando de corrido para entregar cuadros que vendí en Hecho Acá.

Tu pintura tiene características especiales, haces referencia al medio rural desde un punto de vista diferente. Hay una influencia de tu vida en el campo…

  Eso tal vez sea el motivo por la cual llamó la atención mi obra. Pintar carretas y carruajes antiguos, que tienen cien años o más. El hecho de pensar que la gente acaudalada desde Montevideo se trasladaba en ese medio hacia el interior y viceversa, si habrá cosas, los pasajes por los arroyos que no daban paso.

Mi abuelo –se por mi padre- producía trigo, y lo llevaban a Montevideo en carreta. Miras esas ruedas y te lleva a pensar todo lo que pasó, la historia que hay. A mí me atraen los carruajes y las taperas porque tienen mucho para decirnos. El que tiene gusto por el pasado, por la historia eso te atrae.

Cuando pinto por gusto, lo hago con esos temas. Estancias viejas, ranchitos, galpones, mangas de piedra, las casas de piedra me atraen enormemente. Siempre acudo a esos motivos relacionados al campo y que tienen historia.

El hecho de haber vivido en el campo y ver las paredes antiguas, el musgo, como se prende y va comiendo la pared, por eso la facilidad para dedicarme a eso.

Para mí, la pintura, el hiperrealismo va conmigo, además es mi estilo de vida, no solo en la pintura. Yo soy exigente conmigo y con los que me rodean en cuanto a la prolijidad, me gustan que las cosas queden bien hechas. Entonces cuando me exijo en la pintura, también estoy transmitiendo como soy.

Expusiste en Galería Latina ¿cómo fue la experiencia?

Expuse allí por unos días y también en el Montevideo Shopping, en la muestra denominada “Acercando el arte a la gente” que también organiza Galería Latina a través de la invitación que me realizaron. Las dos exposiciones fueron prácticamente juntas.

Luego de eso, cuando fui a levantar los cuadros, el señor Pablo Marks me invitó a formar parte del grupo de artistas que expone allí. Debo ser la más pequeña y la más nueva pero me di ese gusto, pero estoy allí. Tal vez demoren en venderse mis cuadros, pero a medida que la gente me vaya conociendo eso me va a dar más prestigio el hecho de estar allí. Para mí es fabuloso.

¿Has participado en otros concursos y exposiciones?

En el concurso del Club Naval por segunda vez, y otra oportunidad que no te comenté, que no me puedo olvidar nunca, que fue en el Círculo de Tenis de Montevideo. Allí el tema era El Prado. No me puedo olvidar, haber hecho un cuadro en pocos días como lo hice –me parecía mentira estar pintando para un concurso- cuando lo fui a entregar fue toda una emoción. Imaginate lo que sentí el día que me llamaron del Círculo de Tenis para decirme que estaba seleccionada. Fue fabuloso. Fue mi primer paso fuera de Flores.

En resumen, a modo de mensaje ¿puedes decir que es posible lograr los objetivos en la vida?

En mi vida cuando me he propuesto algo, una meta, hasta ahora la he podido lograr. Uno tiene que fijarse una meta y no es que las cosas te van a venir a buscar, tienes que salir a buscarlas. Hay que poner mucho empeño, a veces cuesta, a veces uno se enfrenta con cosas que lo frenan y hay que saberlas esquivar y salir adelante. Es muy importante eso.

Te comentaba de un dicho que lo decía mi abuela y que yo lo aplico: querer es poder. Cuando una persona quiere lograr algo tiene que poner todo y en mi caso se que resulta. A las personas que le gusta algo, con garra hay que llegar a eso. Si uno se queda no consigue nada.

Me gustaría que del taller de Casa de la Cultura salieran más pintores, me parece que van a haber más. Todos los años desde que yo comencé en el 2005, se ha incrementado el número de compañeros y hay gente que está pintando muy bien. De repente mirando mi ejemplo, tal vez puedan surgir nuevas oportunidades para los que le gusta tanto como a mí.