Cuando a fines del año pasado, el 17 de diciembre que
la Dirección General de Servicios Agrícolas, autorizaba
al fipronil, en especial al Clap de Bayer como único insecticida
para controlar la langosta, cuyo ingrediente activo es fipronil,
nos encontrábamos con una contrapartida de lo que había
sido el pasado año. Nosotros nunca pensamos que si había
un insecticida que no se iba a aprobar –de los 500 que hay- de
la única molécula que nos podía hacer daño
fue la que aprobó esta Dirección. Entonces de ahí en
más fueron los pasos que empezamos a seguir.
¿A qué apuntaban estos
contactos?
Los pasos fueron apuntando más al hecho que a lo que
a nosotros nos pasó, no les fuera a pasar al resto del
país.
Si había un lugar que, por lo que había pasado
y todo el mundo sabía lo que nos había pasado,
pensábamos que estábamos de alguna manera protegidos,
era aquí en Flores.
Nosotros pensábamos que por más que estuviera
aprobado, por la concienciación que había del año
pasado, por lo que había pasado, no íbamos a tener
problemas.
Nos encontramos al poco tiempo que no fue
así y Flores
ha sido uno de los lugares más perjudicados en ese aspecto.
Fue así que inmediatamente iniciamos los trámites
por la Sociedad Apícola Uruguaya y por medio del Director
Departamental del Ministerio de Ganadería, Juan José Ruiz,
que colaboró mucho en este tema.
Tuvimos una reunión en víspera de Navidad, el
24 de diciembre (de 2008) en el Club Atlético Independiente,
cuando todo el mundo estaba esperando la Navidad nosotros estábamos
tratando de intentar solucionar un problema que todos veíamos
que se nos avecinaba.
Con el Director, en aquel caso el señor Humberto Almiratti,
ingeniero agrónomo y Hugo Ferrasini su colaborador, tuvimos
cuatro horas y media de diálogo, de debate y encontramos
una nula respuesta a este tema, notamos una falta de sentido
común, de uso de razón.
Esto nos llevó a pensar qué había
algo de todo esto para que no se tomaran medidas.
Incluso, entre los planteamientos que le
hicimos en aquel momento, fue que INIA el año pasado había hecho un seguimiento
con lo que había pasado con el fipronil en Flores y que
tenía un basto estudio y si no se nos consideraba que
la palabra nuestra no era la válida, que se tomara recaudo
de eso y que se hicieran las pruebas de campo y laboratorio.
Fue así que se nos negó. En aquel momento se nos
dijo que en Uruguay había cuatrocientos accidentes fatales
y no por eso se iban a prohibir los autos. Ahí nos dimos
cuenta a qué apuntaban.
También el señor Almiratti, en una reunión
con apicultores en Colonia. Habían ediles. Se nos planteó que
también el error estaba cometido y se nos sugirió que
habláramos con los ingenieros para que tomaran las medidas
del caso.
Nosotros no entendíamos que era lo correcto, si bien
por ser un pueblo chico, íbamos uno a uno y se lo planteábamos,
pero sabíamos bien que era la puerta equivocada que estábamos
golpeando.
¿Quién es el responsable
en este tema, entonces?
Acá hay un solo responsable que es el Ministerio (de
Ganadería) y la Dirección de Servicios Agrícolas.
Yo he sentido cuestionamientos. A mí se me ha dicho que
estamos en contra del gobierno y yo quiero aclarar que nosotros
en ningún momento estuvimos en contra del gobierno, el
gobierno ha hecho cosas buenas y cosas malas como todo gobierno.
Si hubiese hoy un gobierno blanco, colorado de turno, el concepto
no nos lo iba a cambiar.
Es más, no sé acá en Flores, pero a nivel
del país, la mayoría de los apicultores obedecen
a esta fuerza política (Frente Amplio).
De ahí en más se siguieron los trámites.
Pedimos la aprobación urgente de diferentes fitosanitarios
para el control de la langosta, porque sabíamos muy bien
que había necesidad de controlar la langosta. Fue así que
le pedimos a la Dirección de Servicios Agrícolas
que autorizara diferentes moléculas con diferentes comportamientos,
pero no queríamos que utilizara seis o siete, sino treinta,
cuarenta y si fuera posible otras mejor que el fipronil.
¿Qué otras acciones
se siguieron?
Seguimos mandando notas, y como en Flores
se nos había
descontrolado un poco la cosa solicitamos el apoyo del Comité de
Emergencia.
Se planteó la inquietud y las empresas proveedoras de
este producto y los ingenieros agrónomos involucrados
en el tema se solidarizaron con la causa tomaron la fiel determinación
de por el momento suspender la venta y no recomendar más
este producto. Fue así que medio se normalizó la
cosa acá en Flores, pero a nivel del país se siguieron
dando casos, en Durazno, en Colonia, en Soriano.
Fue así que seguimos el recorrido y terminamos con una
audiencia en la Comisión de Medio Ambiente en Diputados.
¿El planteo despertó el interés
de los legisladores?
Conseguimos una audiencia por intermedio
del diputado Carlos Mazzulo, que la solicitamos hace un mes.
Tuvimos acceso a charlar, a plantearle el caso a los diputados
y todos saben que la mayoría
de los diputados pertenecen a esta fuerza política, por
lo tanto hay alguno que tenía dudas en cuanto a que estamos
politizando el tema o estamos tirando contra el gobierno. Es
más, estoy en condiciones de decir que todos los diputados
del Frente Amplio lo miraron con mucho asombro y con mucha dedicación
y se comprometieron a tomar una medida, a tal punto que tenemos
entendido que ya se citó al señor Humberto Almiratti
de Servicios Agrícolas.
Fue así que se nos concedió una entrevista de
una hora, cuando la exposición era de quince o veinte
minutos. Eso demuestra que había un interés en
interiorizarse del tema.
Se planteó lo que se había hecho por Flores, cómo
se había alertado, porque lo que se hizo fue dar la voz
de alerta de lo que iba a pasar y de lo que hoy está pasando.
Le dijimos que el 27 de febrero se toma una determinación
para nada clara con el “prohíbese el uso de insecticidas
a base de fipronil” en cierta forma nosotros lo tomamos como
una restricción y lo hemos hablado con mucha gente y presenta
dudas el texto a la hora de su interpretación.
Por lo tanto, quedaron abocados que en el
futuro se prohiba el uso de esta molécula (fipronil) y de dos o tres moléculas
más que son las que tienen este comportamiento.
¿La aplicación de este tipo de productos
está influyendo en otros seres vivos, además
de las abejas?
Cuando estuvimos planteando esto en la Comisión de Medio
Ambiente, lo hablábamos con los diputados, ya no se ven
churrinches, calandrias, que no se ven espineros. Capaz que la
gente no lo ha observado. En mi infancia, ir a la plaza, a cualquier
plaza del departamento y ver mariposas. Ahora uno se pone a mirar
y los agentes polinizadores no se están viendo, cada vez
menos picaflores, menos mangangá, cada vez menos avispas.
Por ejemplo a los que nos gusta la pesca,
este producto, esta molécula, el fipronil como otras más son altamente
tóxicas para los peces. Matan los peces, eso está comprobado.
Los que estamos en el campo nos damos cuenta de la rotura del
ecosistema.
Llevamos un CD al parlamento, bajado de internet,
de lo que pasó en Francia, de lo que pasó en Bélgica,
en Estados Unidos y en casi toda la Unión Europea. Lo
compartimos con ellos y lo miraron con mucho asombro.
En Francia, aunque les parezca mentira, quienes colaboraron
con la causa fueron los propios agricultores.
Es importante que la gente sepa, escuche, se interiorice y se
informe del tema para poder analizarlo con criterio.
Hay que mirarlo con tranquilidad, con calma
y no viendo a quien se puede perjudicar, ni echándole más culpa a nadie,
porque acá hay un solo responsable y es la Dirección
de Servicios Agrícolas, indirectamente es el Ministerio
de Agricultura y Pesca.
¿Cómo actúa
el fipronil?
La propiedad de esta molécula es que tiene una residualidad
de 40 o 50 días, en la flor, en la planta, no sólo
el fipronil.
Por eso la mortandad tiene un efecto retroactivo
y ahí es
que se produce la muerte de toda la colmena.
Volviendo al departamento de Flores ¿la situación
se estabilizó o creció el número de colmenas
afectadas?
Como nos limitamos a apuntar y a cargar las
baterías
para que el Ministerio (de Ganadería) tomara una decisión
al respecto perdimos la cuantificación.
Nosotros, más o menos, cuando pedimos el apoyo del Comité de
Emergencia, en ese entonces llevábamos entre 1500 a 2000
colmenas afectadas.
Dentro de las colmenas afectadas había un 30% a 40% que
murieron en el acto, del resto después hay que hacer un
manejo, sacar el neurotóxico dentro de la colmena y crearle
una alimentación artificial. De ahí el proceso
sigue. Muchas colmenas van a quedar en el camino en el invierno.
Así aconteció el pasado año por eso lo tenemos
muy claro.
Interpretamos que su aspiración es que el Ministerio
de Ganadería prohiba el uso del fipronil y no limitar
su uso...
La regional de Canelones del Este de la Sociedad
Apícola
Uruguaya nos envió un comunicado que expresa bien clarito “el
principal aporte de la apicultura a la sociedad no es la miel
sino que es la polinización. Es verdaderamente muy triste
que el Ministerio de Ganadería del Uruguay lo desconozca”.
El fipronil es un neo nicotinoide en Francia se suspende el
fipronil en el 2004
El INIA, que quienes están en el agro saben la patente
que tiene “recomienda para el tratamiento de la tucura el uso
de otros insecticidas también perjudiciales para la abeja”,
pero aclara que no el fipronil por su alta toxicidad. Esto se
lo mandó la gente de Solymar al Director Departamental
(MGAP) Juan José Ruiz con fecha 18 de febrero.
Hay que dejar muy en claro acá que lo que se hizo fue
plantear la voz de alerta, lo que hizo Flores fue plantear lo
que pasó el pasado año, que todos lo tenemos claro
que fue un hecho involuntario.
Hoy damos gracias a ese triste acontecimiento
porque nos nutrimos de experiencia, de información,
sino hubiera pasado eso hubiéramos estado como estuvieron
en Francia que estuvieron diez años para dar con este
problema y así sucesivamente.
En Estados Unidos tardaron cinco años y acá en
el cabo de un año dimos cuál era el problema por
un caso puntual, el cual se pudo haber evitado.
Cada colmena,
por cada dólar que produce
directamente aporta U$S 20 indirectamente para subsectores
del agro. Son cosas que hay que dejarlas muy claras,
no degusto los agricultores en Francia tomaron esa decisión
de ellos mismos colaboraron con la causa.
¿Se está a tiempo todavía?
El daño en Flores es muy grande, es irreversible, pero
se está a tiempo. Yo creo que se está a tiempo,
lo que hay que tomar medidas rápidas. Pienso que si todos
los actores nos sinceramos un poco y ponemos buena voluntad esto
está a tiempo.
Sino hay voluntad, que el Ministerio (de
Ganadería) tome
la decisión de decirle a toda la gente que está en
este rubro, “bueno muchachos la apicultura fue, no va a ser más,
ya no existe”. Entonces no hacemos a toda esta gente, familias
enteras que viven de este ingreso, ilusionarlas.
|