“Entre todos”...
Hemos terminado muy satisfactoriamente el
programa “Entre todos”,
que es un programa de inclusión social –como decíamos
el día del cierre-, un programa que lo que logra es cruzar
dos cosas importantes: por un lado lo que son servicios tradicionales
que el municipio tiene que afrontar y dar –el tema del barrido
y la poda- y cruzarlos con las políticas sociales que
la Intendencia tiene que hacer.
Eso nos permitió en una misma política cumplir
con un servicio público –en este caso limpieza y poda-
y cumplir un fin social que es incluir a determinado segmento
de la población –sectores que están complicados
a nivel laboral y formativo- e incluirlos a través de
una política donde además de percibir un ingreso
mensual y de tener un trabajo remunerado recibieron capacitación,
asistencia –trabajo en grupo, talleres de socialización,
aprendieron a hacer un currículum, a presentarse en una
entrevista laboral- adquirieron lo que se conoce como capital
social.
A las mujeres que participaron en el programa
de “Barrido otoñal”,
jefas de hogar, las vamos a ayudar a formar una cooperativa social
en el tema de limpieza para que esas mujeres se puedan presentar
en una licitación con su emprendimiento, como por ejemplo
cuando la Intendencia hace una licitación para el servicio
de limpieza; la empresa Ta-ta va a realizar un llamado para contratar
personal de limpieza en su supermercado en Trinidad.
Van a haber un montón de opciones para que esas mujeres
puedan trabajar, y ¿por qué se van a poder presentar?
porque pasaron por esta instancia, se consolidaron como grupo,
crecieron; y yo creo que eso es muy positivo. Lo mismo pasó con
lo de la poda.
Cuando hicimos la entrega de certificados –el
lunes 13 de octubre- mostramos esos avances, esas perspectivas.
Hubo un equipo técnico muy importante trabajando bajo
la coordinación de la Asistente Social Ana Chulepín
(Ps. Elizabet Mayero, Verónica Rodríguez), quienes
estuvieron involucradas.
El resultado fue muy positivo para la Intendencia –porque fue
la primera vez que se hizo-, se recorrió un camino de
transparencia, hubo un llamado público y un sorteo, son
todas cosas innovadoras y muy positivas.
ONG “El Abrojo” tuvo
a su cargo la experiencia ¿por
qué se acudió a la misma?
Uno tiene que recurrir a quiénes saben –no siempre los
que están en Flores tienen experiencia- y a los que están
desarrollando este tipo de programas.
ONG “El Abrojo” hace quince años que está trabajando
con estos programas con la Intendencia de Montevideo, que ya
sabe desde el punto de vista jurídico, administrativo
y técnico cómo se gestionan estas cosas.
Era importante que ellos nos pudieran dar
todo el know how –como
se dice ahora-, su conocimiento y experiencia adquirida y traspasarla
a nosotros.
Aquí quedó un equipo técnico
conformado con gente de Flores, vamos haber si podemos hacer
un taller con ONG del departamento, con Asociaciones Civiles
para que puedan adquirir esa experiencia para poder implementarla
con ellos.
La experiencia nos ha dado la visión de otras cosas que
se pueden hacer aparte del barrido, yo creo que eso es lo innovador.
En Flores –como nunca se hizo de parte de la Intendencia ni de
la sociedad civil- no hay experiencia ni conocimiento acumulado.
Yo creo que es muy bueno copiar lo que se
hace bien en otros lados y adecuarlo a nuestra realidad, a
nuestras características,
a nuestras capacidades y darle la impronta propia de nuestra
idiosincrasia.
La Intendencia acudió a la ONG El Abrojo por un tema
de transparencia también. No es el municipio el que contrató a
la gente, si bien financió el programa en su totalidad.
La gente que trabajó generó un vínculo laboral
con la ONG y no con la Comuna. Eso es muy positivo porque cuanto
menos gente tenga un vínculo directo, laboral con el municipio
es mejor porque cuanto más gente lo tiene, se generan
más expectativas en una Intendencia que no puede darle
trabajo a todo el mundo. Tenemos que ir cortando la cultura del
empleo público y que el único empleador tiene que
ser el municipio.
¿Hay mayor
concientización
de la importancia que sea la propia gente que genere sus
oportunidades?
Sí. En recorridas por todo el departamento, en el andar
cotidiano, uno escucha lo mismo de la gente: “queremos una oportunidad”,
yo creo que de eso se trata. Darle una oportunidad para desarrollarse
y realizarse en su propio barrio, en su propio pueblo.
Ese es el tema de los emprendedores, ir diseñando líneas
de acción donde la gente puede encontrar que con su oficio,
su manualidad, puede hacer una pequeña empresa, ser su
propio jefe, armar su emprendimiento. En eso hemos estado trabajando,
con el programa de los emprendedores, donde hemos dado capacitación,
asistencia técnica.
De eso se trata la cultura del emprendedurismo,
el apoyar a los emprendedores, darle alas a la gente para que
pueda volar. A veces la propia sociedad le corta las alas,
las propia Administraciones Pública, porque los impuestos
son altos, por las cargas sociales, por un sin fin de causas.
¿Qué oportunidades se están creando
para los jóvenes?
Estamos implementando el programa “Emprecrea”, con la Fundación
Kolping. Hay veinte jóvenes que se estarán capacitando
de aquí a fin de año. Una vez que se capaciten
en su idea emprendedora van a crear su empresa y van a tener
la asistencia técnica de un mentor por el término
de tres años.
El mentor es un empresario del departamento
-con experiencia- que una vez por mes se va a reunir con el
joven para ayudarlo, para orientarlo, para acaonsejarlo –todo gratuito-. Es una especie
de padrino que va a tener el joven emprendedor para ir encauzándose.
Hay empresarios de Flores que están encantados con la
idea, porque además de su actividad empresarial productiva
quieren destinar unas horas de su vida a ayudar a los demás.
¿Ha cambiado la mentalidad de la gente
del departamento, o la mentalidad emprendedora no estaba despierta?
Hay sociedades que son más emprendedoras y otras que
son menos y por lo tanto las que son más emprendedoras
les va mejor.
Es una cultura que está arraigada hace varios años.
Pasa con los países. Se dice que lo que ocurre acá es
por nuestro origen hispano y que a los americanos le va mejor
por su origen inglés. Son cosas que uno nunca sabe qué hay
de cierto.
Sí es cierto que nuestra sociedad,
nuestra cultura va moldeando nuestra personalidad.
También ocurre en Uruguay. Hay gente que dice que para
la zona de Ismael Cortinas, una cosa es la gente que está para
el lado de Colonia y otra la gente que está para este
lado, hay distintas mentalidades, distintos trabajos.
Yo creo que nosotros en ese sentido no nos
caracterizamos por ser una sociedad emprendedora. También hay que hacer la
autocrítica desde las instituciones públicas.
Una institución pública como
la Intendencia puede estimular la capacidad emprendedora o
la puede disminuir o bloquear. Uno puede ser proclive al emprendedurismo
o matarlo por decirlo de alguna manera.
Cuando uno tiene una actitud demasiado patriarcal
o demasiado clientelística, uno va matando la capacidad emprendedora.
Ahora cuando uno tiene una forma de hacer más abierta,
de abrir la cancha y de apoyar a emprendedores con lo que hace
falta, eso va estimulando un sentimiento colectivo hacia lo productivo.
El ser emprendedor es lo más trabajoso que hay, porque
no hay que bajar los brazos, hay que enfrentar dificultades.
Nosotros tenemos emprendedores que recién están
consolidando su emprendimiento, recién ahora están
contentos y que empezaron a trabajar con nosotros en el 2006
y estamos terminando el 2008. Esa gente ¿qué es
lo que tuvo de positivo? Constancia, esperar, apostar a eso,
creer.
Es un gran tema de orden cultural que nosotros
debemos apoyar también.
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