Reportajes

 

Psic. Alejandra Espíndola:

 

Creo que una de las pocas cosas que falta trabajar es la incidencia del factor humano en la conducta humana de conducir; si nosotros trabajamos eso, estamos seguros que vamos a disminuir abruptamente el número de accidentes”

 

Los psicólogos Alejandra Espíndola y Javier Martínez se proponen desde Trinidad, implementar en el ámbito nacional el examen psicológico al momento de tramitar la libreta de conducri.

El mismo se propone revertir el alto índice de siniestralidad que se registra en Flores, Departamento con mayor número de accidentes a nivel nacional con respecto a Montevideo.

¿Cuál es el alcance del proyecto que ustedes presentaron para disminuir la accidentabilidad en Flores?

Alejandra Espíndola: Este proyecto hace más de un año que lo hicimos, surgió por una preocupación personal de ambos, dado los grandes porcentajes de accidentes de tránsito que ocurren en nuestro departamento.

Vemos cotidianamente como se ha venido trabajando en todo este tiempo en relación al tránsito, lo que son las medidas educativas en la escuelita de tránsito, las medidas educativas que vemos en todos los medios de comunicación, pero a pesar de esto, en el transcurso de este último tiempo no hemos visto grandes bajas en los porcentajes.

Todo esto llevó a que empezáramos un trabajo de investigación, que ya lo veníamos haciendo hace más de tres años, desde que estábamos viviendo en Montevideo, en relación a los accidentes de tránsito, con sorpresa descubrimos que en el primer mundo, en Europa, en Estado Unidos, hace ya un tiempo largo que se vienen implementando evaluaciones psicológicas para detección de determinados síntomas, y de ahí la habilitación o no de la libreta de conducir.

Con sorpresa, cuando empezamos a informarnos acerca de esto, descubrimos que en nuestro país, en ningún departamento se hacen este tipo de evaluaciones y decidimos hacer un proyecto, con todo un sustento científico, de todos estos países que vienen haciendo este planteo, para ver si podemos empezar a implementarlo en todo el país; el tema de empezar a trabajar el factor humano que es el responsable del 90% de los accidentes de tránsito.

Cuando pensamos en los accidentes de tránsito, hay muchos factores que inciden, pero el 90% tiene que ver con el factor humano. Entonces, qué hacemos como población toda, que no intervenimos en ese factor. Evidentemente no se trata de un tema informativo porque la gente está informada acerca de las leyes de tránsito, pasa por las evaluaciones correspondientes, pero los accidentes siguen existiendo.

Qué hace que una persona en el momento de subirse a un vehículo, o de conducir no respete las leyes de tránsito, factor humano, lo que implica necesariamente una intervención desde el punto de vista psicológico.

Javier Martínez: Nosotros lo que en realidad hacemos es cruzar varias experiencias que ya hemos tenido desde el punto de vista profesional, en la cuestión del tránsito y de la incidencia del factor humano en los accidentes.

Nosotros ya habíamos realizado, hace unos tres años un proyecto para el Ministerio de Transporte, que pusimos a consideración, que tenía que ver con los conductores profesionales y la incidencia del estrés laboral en los accidentes de tránsito, pensándolo básicamente para empresas de transporte, lo presentamos a las empresas de transporte más grandes de Montevideo y también al Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

Y cuando el Concejo Social de Flores hace el informe 2008, que lo hace acerca del tránsito, nosotros hacemos un cruce de información, con la que ya teníamos y dijimos: en realidad lo que nosotros veíamos como una enfermedad profesional para los transportistas profesionales, quizás esté incidiendo en esta realidad, que se está dejando ver por las estadísticas, y es por eso que nosotros proponemos una intervención que tiene varias puntas, pero tiene una impronta desde el punto de vista de una profesión de la salud y desde la psicología en concreto.

Entonces nosotros decimos, si los vehículos están en condiciones porque pasan por la inspección, si la gente está informada, porque con una libreta que estuvo a $ 100, la municipalidad se asegura de que la gente conozca las leyes de tránsito y pase por un examen, que certifique que está apto, si hay todo un pesquizamiento médico, por parte de un oculista, a ver si hay algún factor biológico que pueda incidir en cómo la gente maneja, si hay una plantilla de Inspectores de Tránsito, que ha aumentado, porque ha habido incorporaciones recientes, y sin embargo los números no bajan, quizás haya algún factor que no está siendo visto en el momento y que incida en que los accidentes ocurran.

Nosotros creemos que lo que incide es el factor humano, y por eso en esta propuesta que nosotros elaboramos hace algún tiempo y que presentamos a la Intendencia, lo que proponemos es trabajar en este factor.

Nosotros proponemos además de una cuestión técnica de cómo es la ley de tránsito, de cómo debemos circular, cuáles son las señales, cómo se manejan las preferencias, además de todas esas cuestiones técnicas, esas habilidades técnicas que todo conductor debe tener, nosotros proponemos incorporar espacios de taller que me ayuden a pensarme a mí como conductor. Cómo yo evalúo los riesgos, cómo yo evalúo posibilidades, hasta dónde yo como persona conozco mis límites, eso evidentemente que te puede servir en la vida en general, pero nosotros creemos que tiene una incidencia en particular, en la forma en que yo circulo.

Circular en un vehículo, también es una forma de vínculo entre los seres humanos, y nosotros creemos que hay un factor psicológico que está incidiendo en ese vínculo. Eso desde el punto de vista educativo y desde el punto de vista de las intervenciones para la habilitación, como bien decía Alejandra (Espíndola), nosotros creemos que tenemos que tener un particular cuidado en la población objetivo que nosotros definimos en el proyecto, cuando nosotros vemos las estadísticas, vemos que entre los 11 y los 30 años se produce el mayor número de accidentes.

Hay un 60% del total de accidentes, que tiene que ver con el manejo de motos, y del total de todos los accidentes, la mayoría tiene gente implicada, entre los 11 y los 30 años, a toda esa población, la deberíamos definir como población objetivo, por lo menos para el inicio del proyecto.

Lo que nosotros proponemos es, sumar, además de todos los pesquizamientos que ya se están realizando, por ejemplo, si estás técnicamente capacitado, si tu vehículo está en condiciones, si no tenés ninguna disfunción física que te impida manejar, ver cómo son tus características personales sobresalientes y si estas pueden incidir en que vos tengas conducta de riesgo al momento de manejar.

¿Esto implica limitar o inhabilitar a posibles conductores con conducta de riesgo?

A.E.: La idea no es bajo ningún concepto, imposibilitar la habilitación de la libreta de conducir, acá lo que se pretende no es que menor cantidad de personas puedan acceder al beneficio de tener libreta de conducir, sino a que la tengan con mayor responsabilidad.

Si una persona viene, mediante la evaluación y nosotros notamos que o está pasando por una situación puntual, o tiene determinadas características que pudiesen ser riesgosas para ella, no se le va a impedir que saque la libreta. Se le da una libreta que va a ser condicional, durante un período equis, en donde el equipo técnico le va a hacer determinado seguimiento, hasta asegurarse que la persona está en mejores condiciones y ahí sí, darle la libreta definitiva.

La idea es intervenir en un seguimiento, en aquellos casos que se vea que pueda ser riesgoso para la persona, más nada.

Por otro lado, la intervención en siniestros, que eso ya lo vienen haciendo desde la Intendencia; sí o sí, alguien que tenga un accidente de tránsito, a nuestro criterio debe pasar por una evaluación psicológica.

Esto que nosotros planteamos con Javier (Martínez) y que ya lo venimos trabajando con el Ministerio de Transporte, a nivel nacional, y que ahora lo estamos planteando como un proyecto puntual, para nuestra ciudad, es algo que tiene un sustento científico, o sea tiene una comprobación científica.

En el primer mundo, en Europa, en Estados Unidos, hace muchos años que se viene implementando, los accidentes de tránsito han bajado en un porcentaje enorme, o sea que no es algo que nosotros creamos que pueda funcionar, sino que está demostrado que funciona.

La sorpresa es que en nuestro país no funciona. Uno de los desafíos personales que tenemos es que este proyecto pueda ser presentado en todo el país.

En un primer momento, con Javier (Martínez) pensamos presentarlo en la capital (del país), y después dado los porcentajes enormes de accidentes de tránsito que tenemos en nuestro departamento, creímos que era de orden, presentarlo, implementarlo primeramente en nuestro departamento, que es una ciudad chiquita, que eso puede ser muy beneficioso para el equipo, para trabajar de forma mucho más profunda, determinadas problemáticas, para poder trabajar también en todo lo que tiene que ver con lo investigativo, poder investigar en profundidad por qué es que ocurren todos estos accidentes, para revertirlos en su gran mayoría, para después pensarlo en una implementación a nivel nacional.

¿Se apunta a concienciar al conductor de un vehículo?

J.M.: Nosotros tomamos como metáfora a la hora de pensar esta situación, las evaluaciones que uno tiene que hacer en forma obligatoria para el porte de armas. Entonces, nosotros decíamos por qué uno además de ir a una clase de tiro, saber cómo funciona un arma, saber cómo cargarla y descargarla, saber cómo tiene que andar con ella, cómo tiene que embalarla, en fin, necesita tener una evaluación psicológica para el porte, porque el arma en sí tiene un potencial agresivo, que la hace peligrosa, para quien la porta, y para la gente que la rodea y si bien un vehículo tiene una funcionalidad operativa de llevarte de un lado para otro, tiene un potencial agresivo que es similar a un arma de fuego.

Si yo embisto a una persona en una motocicleta a 50 km/h, que no es una velocidad que sea extraña en la circulación en nuestra ciudad, puedo, sin duda, lesionarla seriamente, igual o más que un arma de fuego.

Entonces si el potencial agresivo es similar, y las lesiones que puedo causar, yo creo que desde el punto de vista de la salud son mayores, ¿por qué para las armas, hay una evaluación psicológica, y para conducir no?

Eso es más grave, porque no cualquiera puede comprar un arma, pero quizás el acceso a un vehículo sea mucho mayor. Es más fácil comprar una motocicleta, o un auto usado que comprar un arma, uno tiene menos trabas, entonces eso hace que el problema sea mucho mayor, que se complejice más la situación. Nosotros creemos que se han tomado muchas medidas, pero creemos que esta medida ni siquiera ha sido vista, no se valora en forma acertada, cuál es la incidencia de los factores psicológicos en la conducta de manejar, nosotros creemos que es importante.

Nosotros tomamos estudios de México y de Chile, que en realidad después fueron tomados por el Estado, pero en principio fueron generados por empresas privadas, sobre todo empresas de transporte y ellos veían que –por ejemplo las empresas de transporte de pasajeros, o de camiones de carga internacional- tenían un número grande de accidentes, sin embargo todos los choferes tenían libreta profesional, todos los vehículos estaban en condiciones, circulaban por carreteras transnacionales que estaban en buen estado, sin embargo los accidentes no bajaban.

Ellos empiezan a hacer una estadística y se dan cuenta que lo que incide es el factor humano, o sea cómo yo me posiciono ante el mundo, pero concretamente detrás del volante y cómo es que yo despliego mi conducta de manejo, cómo valoro los riesgos, cómo respeto o no respeto las normas, cómo veo la posibilidad de sufrir un accidente o no, todo eso que nosotros englobamos con el nombre de factor humano es lo que incidía en el 90% de los accidentes.

La definición de factor humano ¿qué comprende? ¿Excede el consumo del alcohol?

J.M.: Falta el número cierto, acerca de la incidencia del consumo de alcohol y otro tipo de drogas en los accidentes en concreto, porque la estadística está muy fragmentada. Nosotros no tenemos todavía un sistema de relevamiento de la información, que revele certeramente, cuánto de alcohol o de consumo de drogas incide en un accidente leve.

A.E.: Y de qué tipo de alcohol hablamos y de qué tipo de droga hablamos, eso es una variable muy importante.

J.M.: Pero aún así, nosotros creemos que, cuando yo hablo de cómo yo valoro el riesgo, es por ejemplo, si sé cuánto alcohol puedo tomar si estoy manejando.

En realidad, en el consumo de sustancias en general, hay una idea errónea, que funciona como hábito de pensamiento, que es la disminución de la incidencia. ‘Un vasito no me hace nada, una pitada de marihuana no me hace nada' y en realidad con dos vasos de cerveza o una pitada de marihuana, vos tenés un descenso de tus reflejos y de tu capacidad de visión que es muy importante, pero yo tengo un hábito de pensamiento que dice que en realidad esa conducta no es riesgosa; pero también pienso que si discutí con mi esposa o tuve un problema en el trabajo y estoy alterado, estoy con mis emociones a flor de piel, agresiva, quizás ni siquiera lo piense, si eso es una conducta de riesgo para ponerme a manejar y sin embargo lo es.

¿Por qué? porque yo estoy moviéndome en un registro más desde lo impulsivo y menos desde lo racional y entonces me cuido más, tengo bien claras las ideas de cómo uno debe manejar correctamente, pero mis impulsos dicen que tengo que hacer otra cosa.

Entonces, si bien no tenemos una estadística que es clara, nosotros creemos que este proyecto sí puede colaborar en una valoración acertada de cuánto ese tipo de conducta, incide en los accidentes de tránsito.

A.E.: El proyecto no implica sólo una intervención en las evaluaciones, o sea una piernita en el proyecto son las evaluaciones, en el momento, así como se hace una evaluación médica, hacer una evaluación psicológica, en el momento de sacar la libreta, y de ahí dar una libreta condicional o no.

¿Las características de la franja etaria de quienes protagonizan los accidentes tiene incidencia en la estadística?

J.M.: Nosotros tenemos una población descripta en números que te dice, que un alto porcentaje de accidentes está de 11 a 30 años. Esa población, de esa franja etaria es la que protagoniza esos accidentes, nosotros creemos que hay que definir a ciencia cierta de qué población estamos hablando, cuáles son sus hábitos, si consumen o no, para tener una idea clara, si el consumo de sustancias y de alcohol, inciden o no en los accidentes.

También creo que desde una implementación municipal de este proyecto, debería generarse una política que sea intersectorial, porque la cuestión de los accidentes de tránsito, no son sólo responsabilidad y no inciden solamente en el municipio, inciden en varios sectores de la administración pública que atiendan las consecuencias de los accidentes de tránsito.

El asunto es que quizás, desde la administración municipal pudiera ser puntapié inicial el formar un equipo profesional que trabaje en este tema, y que a su vez también ayude a tender redes de colaboración intersectorial para generar una investigación seria y acertada, de cuáles son los fenómenos que inciden en los accidentes de tránsito, porque seguramente cada uno de los actores tengamos opiniones diversas, pero yo creo que uno de los primeros esbozos, de cruce de información lo hace un organismo ajeno que es el Concejo Social, que empieza a juntar los números, la opinión y hace un informe, nosotros creemos que esto debe ser tomado por la municipalidad e implementado dentro de su política de tránsito.

A.E.: Tenemos una comunidad hermosa, tenemos una ciudad en dónde no sólo personas como Javier (Martinez) que se van y vuelven o no se van nunca, personas que no hemos nacido aquí, que venimos a vivir a Flores, porque creemos que realmente es una ciudad que vale la pena para criar a nuestros hijos y para hacer nuestra vida aquí, no podemos permitir que se sigan muriendo nuestros hijos, nuestros nietos, hermanos. ¿Qué es lo que está pasando? Se mueren, se lastiman, se lesionan, quedan lecciones de por vida, en todos los planos, físicos, mentales y eso no puede seguir pasando.

Es el mayor problema, que a nuestro criterio tiene esta comunidad y hay que intervenir, tenemos un deber en intervenir, por lo menos en agotar todos los recursos, y una vez que agotemos todos los recursos veremos qué hacemos.

¿A partir de estos datos cae el preconcepto que el problema radica en la población adulta y en la tercera edad?

En realidad uno tendería a pensar que una persona que ve menos, que tiene menos reflejos, tiene más predisposición a sufrir accidentes, y lo que nos muestran las cifras es que en realidad hay otras cosas que inciden en los accidentes y no solamente el factor biológico, que es algo que ya está pesquizado, cuando tuvo que tramitar la libreta.

¿Qué es lo que incide? Incide el hábito del pensamiento. Una persona después de los veinte años empieza a perder memoria, empieza a perder capacidad, lo que se llama el deterioro, pero lo compensa con otras cosas, y entonces por más que físicamente, orgánicamente esté sufriendo deterioro, hay un montón de hábitos de conducta y de pensamiento, que hacen que no sólo no pierda capacidad, sino que logre mejorar su estándar de producción en cualquier ámbito de la vida.

Lo que esto números nos demuestran es que lo que incide más es la experiencia, los hábitos de pensamiento y la capacidad de poder anticipar un riesgo.

Cuando yo sé que no veo bien, que no oigo bien, que tengo pocos reflejos, me cuido más, porque tengo la certeza de que tengo que cuidarme para no sufrir un accidente.

Si yo me creo, que puedo con todo el mundo y que no importa qué es lo que me diga el profesor, mi vecino, mi padre, el Inspector de Tránsito, y qué me importa, porque acá el que maneja soy yo, y soy un fenómeno manejando, no estoy haciendo una evaluación acertada de los riesgos, o sea mi cabeza es tan blanda como la de cualquiera, si yo la proyecto a 90 km/h contra un auto, seguramente explote, eso es un hecho concreto, pero como yo lo valore, ese es el factor humano, eso es lo que depende de cada una de las personas.

Los números de Flores asustan por la densidad de población, porque somos el Departamento con menor densidad de población, que menos habitantes tiene.

5 muertos en 30.000 habitantes, son números grandes en comparación con Montevideo, que son 30 muertos en 1:500.000 personas.

Si una empresa como CUTCSA, pudo tener una campaña de cero accidente de tránsito, con la enorme plantilla y diversidad de vehículos y conductores que tiene, por qué nosotros que somos una comunidad modelo en calidad de vida del país, no podemos generar una política de tránsito que apunte a un accidente cero, yo se que la apuesta es alta, pero yo creo que es posible.

Creo que una de las pocas cosas que falta trabajar es esto que nosotros proponemos, trabajar la incidencia del factor humano en la conducta humana de conducir. Si nosotros trabajamos eso, estamos seguros que vamos a disminuir abruptamente el número de accidentes.

¿Van a continuar insistiendo en el tema, hasta lograr el objetivo?

J.M.: Creo que es de suponer que no hemos parado de insistir hasta el momento.

Nosotros creemos que la municipalidad no ha sido omisa en el tratamiento de la situación de los accidentes de tránsito, porque a raíz de este informe se volvió a poner en funcionamiento la Escuela de Tránsito, los inspectores empezaron a salir nuevamente a dar charlas en los institutos secundarios, que es donde está esta población que es la que más accidentes sufre, se han incorporado más inspectores de tránsito, la parte del control está mucho más aceitada, la libreta estuvo a $ 100 y eso lo que asegura es a manejar la información de las leyes de tránsito y a que personal capacitado me evalúe, a ver si yo soy un conductor técnicamente apto, la Intendencia ha hecho muchas cosas, lo que no ha hecho es esto y si todas las cosas que ha hecho no han logrado hasta el momento disminuir los números, quiere decir que hay algo, que a la estrategia actual se le está escapando, nosotros creemos que lo que se está escapando es la incidencia del factor humano y por eso propusimos hace un año y medio este proyecto; y seguimos insistiendo porque sabemos que como esto aún no ha sido tomado en consideración, no podemos valorar si sirve o no, por eso insistimos en este tema.